55. Las Paredes Verdes  

Publicado por Oliver Luk


Tobías, en la vida real, no reaccionó como esperaba.

De hecho, no reaccionó.

No supe interpretar al instante si eso fue bueno o fue malo.

Tenía un par de cosas más para decir, pero preferí no saturarlo tanto con información. Después de todo, ya habría tiempo para ver como se desarrollaban las cosas.

- Lo importante es que esa idea haya quedado superada - me respondió.

- Si no estuviera superada, no tendría el valor de decírtelo - dije. - ¿De qué servía que yo viniera con un problema que sabemos que no tiene solución? Aparte, creo que me conoces y sabes que jamás te mentí con respecto a mi amistad por ti. No es que te abrazaba y sufría una erección, o que me acercaba a ti para apreciar tu perfume.

Se río por lo bajo por mi comentario, pero realmente necesitaba que entendiera mi postura. Algo compleja, es cierto, porque no es una historia razonable. Escapaba de toda competencia.

- Este es mi último escudo - respondí. - Este soy yo realmente, y te considero tan buen amigo como para que lo entiendas y lo aceptes.

La noche prosiguió en debate con otros temas, acerca de cómo Jessica recibió un vaso de cerveza por su rostro, además de cómo Iván le contó a Guillermina que Pablo estaba con otra mujer, sabiendo que ella es amiga de su ex Paola, y sobre cómo felizmente avanzaba la relación entre Javier y Belén, provocando que Marcelo ya no se encuentre feliz.

Efectivamente, más en el transcurso de la noche, Javier y Belén llegaron a casa para contar que la noche en la casa de Cristian terminó con todo el mundo echándose cerveza encima y con Emilio totalmente triste por una discusión que tuvo con Jessica. Al parecer, también hubo un altercado donde Luis le dice a Emilio que no hay que llorar por nadie, y Emilio le contesta de mal modo.

Hay que destacar que Luis tiene una percepción del mundo totalmente paralela a la de todo el resto, donde realmente el cristiano dice cosas pensando que no son tan importantes para nadie.

Al final de la noche, cuando lo llevaba a su casa en el auto, fuimos debatiendo de cosas y hasta planes a futuro como si nada malo hubiera pasado.

- ¿Estamos bien? - pregunté, inocente.

- Estamos bien - respondió. - No te preocupes.

Y fui a mi casa, dando por concluida una historia de año y medio. Sabiendo que vendrían nuevos conflictos a futuro, pero que al menos ya no chocaría tanto la idealización con la realidad.

Y al llegar a mi habitación, me di cuenta que las paredes... de alguna forma débil pero cobrando sentido, volvían a ser verdes finalmente.

54. El Sueño  

Publicado por Oliver Luk


Era uno de esos típicos lugares comunes a los que recurría mi imaginación cuando la realidad me saturaba. Ahí estaba Tobías, de pie, observándome con una risa devenida a mueca.

Caminé hacia él sin el típico movimiento romántico. Aquella sensación era diferente. Ya no sentía ese deseo innato que me provocaba hasta hace unos días. Ya no me servía tanta perfección.

Tobías buscó en mi mirada una cuota de algo de lo que antes poseía, pero sólo me encontró con los ojos empapados en melancolía. Como si fuera el recuerdo de un ser que llora a un muerto.

Entonces lo supo.

- Sabes que me tengo que ir, ¿verdad? - preguntó.

Asentí con la cabeza mientras me invadieron unas lágrimas que no pude controlar. Lloré desconsoladamente hasta quedarme sin aliento, hasta sentir que me ahogaba. Lloré de pie, pero no hice ningún esfuerzo por abrazarlo.

- Y así está bien - dije, con la voz entrecortada. - Sólo que te voy a extrañar.

Apoyó una mano en mi hombro, como si consiguiera darme aliento de esa manera.

- Lo sé, pero sabes que no te sirvo más - respondió. - Ahora está él.

Me giré y descubrí al otro Tobías, a mi amigo real, al amargado y cínico que tenía un muro de ladrillos con tal de no permitir que lo conozcan. Al que comete errores, al que no es perfecto, al verdadero Tobías.

El verdadero Tobías lanzó una mirada confundida, como si no entrara en su capacidad entender cómo yo podía estar hablando con una persona exactamente igual a él, pero que no era él.

- Sabes que él es mejor, ¿no? - preguntó. - Ahora puedes estar seguro.

- ¿Y si alguna vez vuelvo a necesitarte? - pregunté, algo desesperado por la trágica despedida.

- ¿Por qué habrías de hacerlo? - volvió a preguntar, como si hubiera dicho algo totalmente descabellado.

No supe encontrar la respuesta. Quise inventar algún motivo, pero de repente mi mente se encontró sin razones para volverlo a ver.

- Sabes que me tienes que dejar ir - insistió.

- Te agradezco todo lo que hiciste por mí - respondí. - Pensé que ibas a acompañarme el resto de mi vida.

- ¿No te sientes un poco más aliviado? - preguntó.

- A veces tengo miedo de confundirte - me sinceré. - Creer que sigues viéndome a través de él.

- La persona que queda te ve mejor de lo que yo alguna vez te vi - me contestó. - Yo siempre te vi solamente como un masoquista egoísta.

- Ah, bueno - exclamé, enojado. - Ah, bueno. ¿Yo egoísta?

- ¡Y sí! - me gritó, el desubicado. - Si sólo me hablabas cuando me necesitabas. Después venía este y te olvidabas de mí completamente.

- No me puedes tratar de egoísta - resongé. - ¡Yo te di la vida! ¡Yo te creé! ¡Y ahora eres tú el que me abandona!

- ¡No te abandono! - me gritó. - ¡Eres tú el que ya no me necesita! ¿Tanto te cuesta darte cuenta de eso?

Mis ojos nuevamente se llenaron de lágrimas y dejaron la divertida batalla contra esa figura imaginaria.

- ¿Tanto te cuesta aceptar que ya dejé de hacerte bien? - me preguntó.

- Jamás me imaginé que... - quise decir, apenas pudiendo hablar. - Jamás me imaginé que el Tobías real te desplazaría. Jamás imaginé que aprobaría todas las pruebas. Siendo honesto, no le tenía fe para nada.

El Tobías imaginario rió por mi comentario, agradeciendo el toque de comedia ante todo el drama.

- ¿Y si te dejo partir y luego este Tobías se va? - pregunté, algo aterrorizado.

- Si creyeras eso, no me estarías dejando partir - respondió.

Maldito Alter Ego. Tenía una respuesta para todo.

- Creía que sólo tú ibas a tener paciencia para soportarme cuando entro en crisis - acoté. - Lo cual es una vez cada día por medio.

- Escucha, Oliver - me dijo. - Analízalo bien. ¿Por qué empezaste a escribir de nuevo? ¿Por qué, si llevas más de un año imaginándome, nunca tuviste la necesidad de escribir sino hasta ahora?

- Porque siempre que comienzo a escribir es porque sé que voy a perder a alguien - respondí, malhumorado.

- Y eso es cierto - contestó. - Creíste que perderías a tu mejor amigo, pero no era por él por quien atravesaste todo este periodo de duelo. Fue por mí.

- Esto es como la vuelta de tuerca de un libro depresivo, de esos que no se esperan nada y terminan sorprendiendo - dije, pensando en la metáfora. - Voy a extrañarte. De verdad. Todo este tiempo que estuviste conmigo, me dio tantas fuerzas para mantenerme en pie. Para correr cuando no podía caminar. Para soportar la pérdida de Ana, de Leo, de mi perro o de Rodrigo. Para todo ese dolor insensante, sabía que siempre que venía a este lugar iba a encontrarte y me iba a sentir mejor.

Tobías agradeció el gesto, dándose cuenta que sólo estaba retrasando lo inevitable.

Sabía que tenía que hacerlo, pero me encantaría tener un método para congelar el tiempo en ese momento y en ese lugar. El sitio donde tan cómodo me sentí cuando todo era inestable afuera.

- ¿Crees que me perdone? - pregunté, mirando al piso. - Por haberle mentido todo este tiempo.

Tobías se encogió en hombros, lanzando la típica mueca de que no le importaba.

- Yo luzco como él, pero no soy él - respondió, el muy descerebrado. - Eso es algo que sólo él sabrá decírtelo.

No me atrevía a levantar la mirada hacia el Tobías real, hacia mi amigo. Quise creer que estaría observando aquella situación sin entender absolutamente nada y sin animarse a interceder.

- Fue divertido de todos modos - respondí. - El misterio. El drama. Lo volvería a hacer, posiblemente.

- Déjame ir, Olvier - me pidió.

- Pero es que quedan tantas cosas para contarte...

- Déjame ir, Oliver - insistió.

- Escucha, tal vez no es necesario que te marches - intenté negociar. - Tal vez puedas seguir dándote una vuelta de vez en cuando. Tal vez...

- Déjame ir, Oliver.

Derramé un par de lágrimas más y no pude seguir hablando. No tenía argumentos ni un discurso elaborado.

- Gracias por todo - dije, finalmente.

Tobías asintió y, por primera vez desde que lo conozco, se movió de ese rincón y me dio la espalda.

Me quedé inmovil, llorando, sintiendo como respirar me costaba horrores. Lo miraba descender mis escaleras como si fuera un acto que realizaba con frecuencia. Como si ya hubiera practicado su triunfal salida.

Me lanzó una última sonrisa y una mirada cargada de cariño que me volvió a derrumbar.

Luego se volvió a concentrar en el camino y se perdió haciéndose cada vez más transparente, como si fuera un espíritu que había encontrado la luz y ahora finalmente podría encontrar un poco de paz.

Yo intenté volver a imaginar que se encontraba ahí, pero de todos modos su rostro sólo se volvía cada vez más y más invisible, difuso, como una neblina débil que se disipa con el correr de los segundos.

Grité que no se marchara, le rogué entre lágrimas que volviera, pero en el fondo yo sabía que mi pedido era sólo un absurdo dolor por perder algo que nunca existió. Algo positivo, pero ya desgastante.

Lloré unos minutos más hasta que me armé de coraje y pude ver al Tobías real, a mi amigo, de pie a mi lado. Y pese a que pensé que me iba a costar horrores mirarlo a la cara, me llenó de una tranquilidad algo sorprendente.

- ¿Qué pasa? - preguntó, con un tono preocupado pocas veces utilizado en él.

Suspiré hondo y lancé una sonrisa.

- Una estupidez - respondí. - Ahora te cuento.

53. El Quiebre  

Publicado por Oliver Luk


Debo reconocer que me intrigaba.

Era como una prueba de fuego. No costaba nada para Marcelo, o para Martha, o para Ana, o para cualquier otro personaje sacrificar una noche de salidas por mí. De hecho, lo habían realizado en diferentes oportunidades. Pero algo en mi interior temía que Tobías no tuviera la capacidad de lograrlo. Como si no lo considerara tan capaz de renunciar a toda una manada de personajes que andarían detrás de él, ahora que entró en vacaciones.

Para mi sorpresa, lo conseguió.

- Les dije a todos que me iba a ver una de las chicas de la fiesta de Cristian - me contó. - Es una forma de asegurarme que no molesten.

Sorprendido, porque esa clase de cosas las hacía yo, pero a la vez beneficiaba a la imagen de Ana, que ante todos los demás, él ya haya decidido proseguir con su vida.

- Espero que no llegues al punto de tener que mentirme alguna vez a mí - comenté.

- No te preocupes - aseguró. - A ti no tengo por qué inventarte nada.

- Simplemente me sorprende que de todas las cosas que tengo, tú vienes a aprender justo las malas - acoté.

E hicimos lo que generalmente hago con la gente con la que me reúno: vimos series, se cortó la luz, charlamos de la vida, perdimos el tiempo en pavadas. Fue un buen momento, algo que quizá nos debíamos.

Hablamos acerca de las pasiones. Confesó que siempre quiso hacer algo relacionado con la música, con el corte y confexión, y que además tenía ganas de empezar a escribir algo.

Y en un momento, esa nueva y determinante necesidad de hablar con él con respecto a lo que me pasaba por dentro, y que no pude hacerlo.

Contrario a eso, le dije que sentía una atracción por Javier. Y en un momento se me fue tan de control esa situación que terminé inventando una historia de amor y fantasía con Javier, que de hecho estaba totalmente para partirlo al medio, pero me excedí tanto que tuve que confesar que era mentira.

Aún así fue un avance. Al menos sabía que había algo más detrás de mi juego.

Pero esa noche representó un quiebre, tanto en mí como en los días posteriores. Tobías había pasado todas las pruebas y sabía que en realidad nunca había fallado en ninguna. Entonces, ¿qué es lo que funcionaba mal?

El escudo. El último escudo. La carta de aquello que quería decirle pero que no podía hasta que me liberara por completo de ese sentimiento que tan bien me hizo durante tanto tiempo.

El mundo exterior me terminó por saturar. Ana y Tobías decidieron terminar la relación en buenos términos y quedar como grandes amigos. Javier y Belén comenzaron su romance oficialmente y se lo comentaron a Marcelo, quien descubrió que ya no tenía emociones hacia la chica sino que era su miedo atroz de perderla por su sobreprotección en ella. Todos de repente habían encontrado su lugar en el mundo, el mismo que una vez hicieron inhabitable.

Y entonces exploté.

52. Histérico  

Publicado por Oliver Luk


Al día siguiente, la situación no mejoró.

Estaba a punto de cambiarme de trabajo a partir de Febrero, por lo cual en un momento razonable me pareció conveniente tomarme todo Enero para disfrutar la del ambiente, algo inestable, pero de mis amigos en sí.

Pero como mi Jefe se tomó esa noticia como si lo hubieran apuñalado, supe que era necesario que me quede un tiempo más para explicarle todo lo que pasaba a Ramiro, mi compañero, y que él sea mi sucesor en esa oficina.

Llegó un momento en donde Ramiro, afortunadamente, entendía a la perfección mis funciones, que yo me encontraba completamente dibujado y sin el menor sentido de que mi persona continuara levantándose a las 5 de la mañana para ir a trabajar.

Claro que el decirle a mi jefe que me dejara marchar fue una tarea complicada.

- Antes que nada, quiero tomarme el día de mañana - le comenté.

Es que más allá de que mi idea de renunciar antes de lo previsto iba a causarle estragos en su personalidad, también quería asegurarme de que podía pasar mi noche de amigos con Tobías.

- Yo pensaba tomarme todo Enero - comenté. - Pero como las cosas acá habían que arreglarse, y por una cuestión de lealtad laboral, me quedé. Ahora que Ramiro maneja mejor las cosas, yo considero que mi tiempo aquí ya es una etapa cumplida.

- Pero... dejarías de cobrar todo el mes de Enero - empezó a psicopatearme.

- No es por un tema de plata - comenté. - Es un puro capricho vacacional. Antes de entrar al otro trabajo, prefiero tomarme un par de días.

- Pero ¿no te quedan más días de licencia?

- No - respondí.

- ¿Nada de nada? - insistió. - ¿Ni horas compensatorias ni nada de eso?

- No - respondí. - Me tomé todo eso.

- Entonces te pediré que aguantes hasta que venga el otro Supervisor - insistió. - Así tú lo pones al día y pueden estar más coordinados.

- Es que de todos modos eso es algo que pensaba hacer - respondí. - No era una cuestión de irme hoy y decir "chau".

Todo parecía que habíamos llegado a un lindo acuerdo, pero entonces...

- ¿O por qué mejor no te tomas los últimos tres días? - preguntó, ignorando totalmente cuál era mi motivo de entrevista. - Así nosotros no tenemos que descontarte tres días de sueldo, y es todo un desastre para procesar.

Estuve a punto de responder que no era mi problema, pero me mantuve con la boca cerrada.

Realmente me encontraba siendo un inútil en ese lugar.

Quedé tan enojado, que si Tobías llegaba a cancelarme esa noche, iba a romperle los dientes.

51. Sin Viaje  

Publicado por Oliver Luk


Volver a mi casa en plena ciudad devenida a Venecia fue una experiencia practicamente única. Era algo que jamás se volvería a repetir, por lo menos sin llevarse tantas vidas más que el auto de Lucas terminado en el mecánico y con una reparación que rondaría los 5000.

Sin embargo, ese día algo cambió. El hecho de impedirme viajar, que se me pongan condiciones por ámbitos externos, terminó provocando en mí una ira irreconocible.

Llamé a Tobías.

- Creo que es conveniente hablar con Marcelo - le dije.

- Estaba pensando que es mejor no ir a ese viaje - respondió Tobías.

- Yo me conformaba con el hecho de hablarlo directamente con Marcelo - reconocí. - Pero acepto que quizá tengas razón.

- Es que sí - dijo. - Es como muy injusto viajar sin él.

- Lo sé - asombrado por su forma nueva de ponerse en el lugar del otro. - Si yo me peleara con Ana y ella organizara un viaje con tres amigos míos. Primero, los asesino a ustedes y después a ella.

Tobías se río por mi comentario, pero entendió a qué hacía referencia.

- Lo cierto es que estoy cansado de todo esto - me sinceré. - De estas peleas estúpidas y de quedar en el medio. Me hartaron.

Paralelamente, mis padres se habían ido de la ciudad. Tuve sexo con un desconocido, Lucas le dije a Vanesa que Erica no fuera a la fiesta de Cristian porque él "estaba feliz por el fin de su matrimonio", Javier cocinó al mediodía y lo mismo hizo Tobías al día siguiente.

Además, Javier y Belén comenzaron una linda relación poco a poco, de los cuales quedaba el alicante de confesarle a Marcelo lo que sucedía.

50. Fiesta Bajo Agua  

Publicado por Oliver Luk


Las fiestas en la casa de Cristian suelen ser señal de que va a pasar un desequilibrio abismal en nuestras vidas. La última fiesta que recordamos, el anfitrión terminó ebrio, todos terminaron golpeados, hubo una pelea colectiva, un desastre monumental practicamente insuperable.

Sin embargo, esta fiesta tuvo un acondicionador especial.

Se largó la tormenta del siglo. Y en una cuestión de segundos, todos nos quedamos barados y sin escapatoria de la casa de Cristian. Es más, llegó a un punto donde nos sentimos en cautiverio, la luz iba y venía, la gente de repente desaparecía. Era como estar en una película de terror, donde realmente hubiera sido preferible que un asesino en serie apareciera para agregarle más emoción a la noche.

Y de repente, un impulso irrefenable de contarle a Tobías toda la verdad.

En un momento me aparté de la sociedad y llevé a Javier a un punto aparte.

- Siento esa necesidad y necesito que me digas que es una mala idea - le supliqué.

- Estoy de acuerdo con que se lo digas - recomendó. - Pero es una mala idea decírselo ahora.

- No sé por qué - dije, dudidativo. - Por qué ahora tengo estas ganas cuando hace año y medio vengo con esto. Encima sé que es una emoción pasajera. Sé que en el momento de decírsela, se irá.

- ¿Por qué estás tan seguro?

- Porque en el momento de decirlo perderá toda la magia - respondí. - Esa magia del amor prohibido y secreto. Esa cuestión del "se dará cuenta o no". Todo eso terminará a partir de que yo confiese todo, y no estoy muy seguro de si quiero que eso termine.

Pero entonces, ¿por qué esas ganas?

El resto de la noche tuvimos una charla donde Belén propuso hacer un viaje y nos pidió de acompañantes a Tobías, Javier y a mí. Lo cual era una oportunidad fantástica e irrepetible, porque justo Tobías estaba de vacaciones, además justo Javier estaba en la ciudad. Nunca más nos encontraríamos con esta chance.

Pero había un condicionante: Marcelo.

No podíamos saltear el hecho de que él era el amigo de Belén, y por más que estuvieran peleados, nosotros no teníamos que hacer eso por una cuestión lógica de lealtad.

Y eso realmente me pertubó.

49. Marcelo en Trauma... Otra Vez  

Publicado por Oliver Luk


Una vez que salí del trabajo, Cristian mandó un mensaje de texto.

"No voy a poder ir. Tengo que trabajar."

YO: "No te preocupes, tendremos otras oportunidades. ¿Quiénes ganaron? ¿Tu jefe o los otros?"

CRISTIAN: "Los otros."

YO: "Bueno, suerte con tu nuevo grupo."

CRISTIAN: "Sinceramente quisiera que me despidan."

YO: "¿Tan mal dices que puede ser?"

CRISTIAN: "No lo sé. Voy a probar suerte. Si no resulta, renunciaré y buscaré otra cosa."

YO: "Mente positiva. Tal vez es mejor que tu grupo anterior, ¿quién te dice? En fin, nos vemos el sábado en tu fiesta."

CRISTIAN: "Nos vemos."

Una vez que todo eso aconteció y, despechado por no tener ningún plan a la distancia después de todo el escándalo que generé, me acosté para dormir cuando Marcelo decidió dar señales de vida y anunciar que necesitaba hablar.

Mientras que unas horas más tarde, renunciaría a jugar Rol, conocería a un nuevo chico para estar al día siguiente, otro personaje con el que íbamos a empezar algo se mostró bizaramente interesado en mí cuando puse una foto mía en el MSN, el ex novio de Rodrigo me haría entender que volvieron y me enteré que la hermana de Javier está embarazada, durante el presente resulta ser que pese a que había arruinado todo entre Belén y él, no había forma humana en que los dos se volvieran a sentir los mismos. Se sentía culpable y se negaba a aceptar esa emoción que sentía hacia ella. Lo peor es que le desesperaba no poder llegar con ella a un acuerdo.

- Si quieres que te escuche, oblígala - anuncié. - Te toca a ti hacer el esfuerzo, porque eres tú quién lo arruinó. Dejaste tu lugar de paredes verdes por la utopía de buscar tus paredes naranja.

- Es interesante - dijo en un momento donde dejé de atormentarlo. - Esa analogía de las paredes y cómo me la expones ahora.

- ¿Por qué?

- Porque es obvio que en esa metáfora, las paredes naranjas son Tobías - sentenció.

48. Intentos  

Publicado por Oliver Luk


Al día siguiente desperté con la necesidad de hablar con Cristian. Esto se vio motivada por varios factores. El primero es que en sí, me había preocupado cuando me enteré por la faceta femenina que él estaba herido, más allá de lo literal sobre lo que le pasó en el brazo. Segundo, es porque era el único de mi grupo de amigos a quien conozco hace casi tres años pero jamás tuvimos una pequeña charla a solas y que me interesaba conocer mejor. Tercero, tenía la intermitente necesidad de establecer lazos sociales con personas nuevas. Algo que me demuestro que existía vida después de Tobías.

Esa mañana, en medio de mi caos laboral, decidí hablar con él sobre mi idea. La cual, sin comprender el sentido de mi motivación, la catologó de mala.

YO: No voy a meterme en su vida personal. Sólo quiero hablar con él.

TOBIAS: Pero no es prudente que te preocupes por lo que le pasó. Estas cosas entre ellos suceden con bastante frecuencia.

YO: Pero si no es por eso. De acuerdo, ¿tú confías en mí? ¿Sabes que no voy de maldad o por imbécil, sino porque realmente me importa la persona?

TOBIAS: Creo en ti, Oliver. Sólo que tus movimientos me dan miedo a veces.

YO: Un poco de confianza. Tú me dijiste que yo no te la tenía con el tema de Ana, pero te la concedí. Ahora te pido que confíes en que no soy un imbécil que quiere ocasionar el mal y sembrar la duda. No pretendo meterme.

TOBIAS: De acuerdo. Reconozco que si hay alguien que sabe manejarse en la vida, eres tú.

YO: Gracias por el voto entonces.

Paralelamente, todos me hablaban y yo no respondía, por lo cual hubo muchos enfadados en la vida cibernética, y otros peores en mi oficina porque yo estaba realmente concentrado en la charla de Tobías.

Así que con su bendición, agarré el celular y decidí mandar un mensaje.

"Oye, Cristian, si estás en la ciudad todavía y libre a la siesta, ¿nos vemos?"

Respuesta a los dos minutos:

"Sí, todo bien. 14:30 estoy por tu casa."

Fue mucho más fácil de lo que había imaginado. Y esa cuestión de mandar mensajes al resto del mundo, era lo mejor que Belén me había enseñado.

47. Los Votos  

Publicado por Oliver Luk


En medio del Party, fuimos con Tobías a buscar algo para tomar a un kiosco que queda a una cuadra de la casa de Iván.

Era el momento de proponerle mi idea.

- La semana que viene, que estás de vacaciones - le dije. - Tú y yo, películas, series y charlas hasta el amanecer. Sacrificará un día de tu semana, pero he aquí la situación. Voto lástima: es que tú y yo nunca hicimos eso. Lo hice con todos, menos contigo. No sería muy diferente a un domingo por la tarde, pero la noche le da un tinte de especial. Voto lástima doble: además extraño mucho a Leo, con quien estaba acostumbrado a esto. Voto Culpa: y si no lo hacemos ahora, ¿quién sabe cuándo? Porque las próximas vacaciones estaremos de visita a Javier, y no podremos tampoco.

Tobías se río por mi argumento, pero lo consideró válido. Me dijo que aprovecháramos los primeros días de la semana, antes de que todos se enteren que él entraba de vacaciones y entonces fuera imposible realizarlo.

Luego de eso, crucé unas palabras con Sebastián, quien la próxima semana ya se volvía a su ciudad a continuar con sus estudios, debido a que no había aprobado una materia y ahora debía someterse a un curso de verano.

Cristian, por su parte, me anunció que su trabajo está en stand-by debido a que los dueños de su Empresa lo quieren en una sección, mientras que su jefe directo quiere que siga formando parte del mismo equipo. Así que hasta que terminen de dialogar y decidir algo, se estaba tomando unas imprudentes vacaciones.

Cristian tenía el brazo enyesado, donde esa misma tarde me había enterado por labios de Tobías que, en un momento de plena de ira por la situación actual con Erica, rompió un vidrio y se cortó toda la mano.

Pero no fue hasta esa noche donde me enteré la cruel historia donde Erica lo había abandonado, debido a que descubrió que ya no lo quiere más. O que tal vez nunca lo quiso.

La cuestión es que tienen un hijo de por medio, en quien claramente no analizaron demasiado su situación.

46. Noche de Rol  

Publicado por Oliver Luk


Iván volvió a reunir a todo el grupo para jugar a Rol, pero para que ese desgraciado evento suceda, todavía faltaban unas horas.

Mientras seguía conversando con Tobías, se me había planteado la idea de decirle la verdad sobre el blog. De que lea por sus propios ojos todos los hechos que estaban pasando a su alrededor. Que los manejara, que los supiera entender. Pero recordé que eso era sinónimo a enterarse de lo que en realidad pasaba conmigo, y dada la situación confusa, no estaba seguro de que él estuviera listo para comprenderlo.

Decidí hacer un testeo de mercado contándole en confidencia lo que sucedió entre Marcelo y Belén. Tal como me lo imaginé, reaccionó en contra del acto de Marcelo.

- No se lo dijo por una cuestión de fidelidad a la amistad - analizó. - Se lo dijo porque pensó que existía una mínima posibilidad de que ella le dijera que sí.

- Es que soy partidiario de que se lo diga - resolví, como prueba de mi investigación. - Pero no en ese momento, no cuando recién lo acabara de descubrir, no en el medio del maremoto de emociones. Arruinó las cosas por impulsivo, no por racional.

Con eso me di cuenta que no era el momento. Que había verdades que eran mejor ocultarlas, para protección, porque no tenían sentido ser reveladas, porque es preferible la autoflagelación, ya que el dolor de la pérdida es mucho mayor que llevar una simple cruz de por vida.

- Ahora todo está complicado - dijo. - Aunque no puedo tirar la primera piedra.

- Daría lo que fuera por un rato de normalidad - dije.

- Y yo... - comentó. - Encima Cristian y Erica están peleados. Esta vez parece que fue en serio. Además, no sé que va a pasar el sábado en la fiesta que él organizará.

No creía que las cosas fueran tan graves, así que el problema se me olvidó inmediatamente.

Esa tarde, se me ocurrió que, ya que Tobías entraba una semana de vacaciones (y otra se la guardaba para el plan a futuro de visita a Javier), una noche nos podríamos dedicar exclusivamente a charla, películas y series. Es algo que tuve con todo el resto, menos con él, ya que los tiempos no se dan.

Por la noche, Iván reunió nuevamente a Pablo, Marcelo, Tobías, Lucas y yo, y como si fuera la tercer temporada de una serie, trajo consigo a Sebastián, a Cristian, a Andrés y a Guillermina, convirtiéndose en un Party increíblemente multitudinario y poco organizado.

De todos modos, más allá de eso, era un poco de normalidad.

45. Decir la Verdad  

Publicado por Oliver Luk


A la siesta desperté a Tobías con las bandejas que dejó en casa después de Año Nuevo, más la gigantografía, que escondía el dolor de tener que darle una noticia no muy poco favorable con respecto a su vida amorosa.

Una vez revelada la información, asintió sin mostrar ninguna expresión en particular.

- Me la veía venir - reconoció. - Es más, esto me quita un peso de encima porque sé que no me imaginé. Sinceramente quería tener un sentimiento más, pero también quería que ella los tuviera. Pero si no los tiene, entonces significa que me di cuenta.

- Es que tenemos que reconocer que fue una estúpida - le dije, con toda la ira del mundo. - Hizo todo un teatro para llamar tu atención. ¿Qué va a hacer si está enamorada? ¿Se cortaba las venas delante tuyo?

- Es que no podemos negar que si bien no parece una chica de su edad, después de todo sigue teniendo su edad - contestó. - En parte la entiendo, qué se yo. No me pone mal porque lo pudimos evitar a tiempo.

- Lamento mucho haber desconfiado tanto de ti - respondí. - Estaba muy concentrado en sobreprotegerla que nunca me di cuenta de cómo venían las cosas. Odié a la parte equivocada.

- Está bien, viejo - dijo.

- Esto no te lo digo para meterme en el medio - correspondió. - Simplemente tenía la obligación ética de contártelo porque tú en mi lugar harías lo mismo. De ahora en más, lo que decidas hacer, será a consciencia. Para que sepas cuáles son las cartas. No iba a quedar de brazos cruzados y ver como te rompías la cabeza contra la pared, sea del color que fuera.

44. Malestar  

Publicado por Oliver Luk


Una vez entregada la gigantografía y que ese entusiasmo descendió, llegó la hora de enfrentar lo que quise evitar concentrándome en el diseño de una imagen: lo que Tobías debía enterarse con referencia a Ana.

Sabía que una parte mía tenía la obligación moral de decírselo, por más que no me agradaba quedar pegado en el medio. Era algo que, si era por mí, me parecía un proceso en el cual Tobías tenía que vivir la experiencia y chocar la cabeza contra la pared él solo.

El problema fue que reconozco que Tobías, en mi lugar, me hubiera advertido. No para modificar mi opinión y mantenerme a la defensiva, sino para que yo sea consciente del juego que estaba jugando y cuáles verdaderamente eran las reglas. Así que no podía dejarlo seguir a ciegas, sin ninguna pista sobre lo que sucedía con Ana.

Con respecto a esa situación, yo no sabía cómo sentirme sobre el tema. Por un lado, estaba molesto con la chica por venir a jugar a averiguar cuáles eran sus sentimientos y que la víctima directa sea Tobías. Podría haberse metido con cualquiera, pero con él no. Me preocupaba, además, lo mal que quedaría la imagen de ella ante la sociedad grupal, ante nuestro nido de víboras. Visto desde ese punto, fue un movimiento increíblemente estúpido el de ambos. Yo no iba a poder defender lo indefendible. Si, después de todo, realmente fue culpa de ella.

Eso también me molestó. Haber sido tan ciego. Haber confiado tanto en Ana que todas mis sospechas eternamente recayeron sobre él. Mi peligro de fe sobre el muchacho se hizo tan gigantezco, que me di cuenta que jamás vi quién era realmente el lado flaco de la historia. Quién era la persona que mas podía dañar a la otra.

Y por último, lo que más me molestaba, es que otra vez nos adentrábamos en un camino lleno de infelicidad. Y actualmente necesitaba que Tobías fuera feliz. Una parte de mí solicitaba a gritos que, como me dijo Marcelo en su brote de locura, Tobías "no me necesitara más". Me iba a doler, iba a reaccionar mal, iba a pasar noches y días sumido en agonía inmesa. Pero iba a sobrevivir, de pie, sabiendo que mi sobrevaloración se había convertido en uno más del montón.

Cuando Tobías comenzó algo con Susana, supe que era lo correcto, lo que le hacía bien, lo que conseguía sacarlo un poco de su encierro en el que él mismo se conservaba a diario. Pero también pensé que Ana era mucho mejor que todas las ofertas juntas que pudiera tener. Que iba a hacerlo verdaderamente feliz.

Ahora sólo quiero tenerla enfrente y arrancarle los dientes, porque realmente no puede ser tan estúpida.

Esa mañana supe que tenía que dar el brazo a torcer en contra de mis principios y hacer valer más mi lealtad hacia su persona.

Fui a su trabajo, en una pequeña escapada del mío y le dije que quería hablar con él.

- Esta siesta - dijo.

Y así sería.

43. Belén Furiosa  

Publicado por Oliver Luk


- Y está esta chica... Belén - me dijo Javier, luego me lanzó una sonrisa cómplice.

- ¿Qué sucede? - pregunté, sabiendo por dónde venía la mano.

- Es que Lucas e Iván me dijeron que notaron algo entre nosotros - confesó.

- Para eso sí son perceptivos - acoté. - Para eso sí van a estar atentos.

Al final, entre tanto preámbulo, jamás confesó nada en particular con respecto a Belén, lo cual le agradecí, debido a que ya tuve demasiado de Belén en menos de 24 horas. Un comentario interesante sería hacerles notar a estos personajes que hay mujeres más allá de las que pertenecen al grupo.

Tal cual le he predicho a Marcelo, en un determinado momento en que Belén apareció a ayudar con la gigantografía, tuvimos un leve momento sin Javier para hablar sobre lo que había sucedido.

- Estoy muy enojada - me confesó. - No tenía derecho a decirme una cosa así. Arruinó nuestra amistad y me limitó demasiado. Yo no quiero lastimarlo, y ustedes son amigos de él, más que amigos míos, porque lo conocen desde hace tiempo, pero no quiero tampoco dejar de verlos. Aparte, ahora ya no puedo ir a hablarle de otros hombres porque ya sé lo que siente. Por mi parte, está todo bien, pero hizo cualquier cosa. Aparte, mi ex es amigo suyo. Marcelo sabe que las cosas entre él y yo no estaban cerradas, al menos no de mi parte, porque me acompañó en todo lo que sufrí durante este tiempo.

Belén no se daba cuenta, pero a medida que hablaba estaba levantando el tono de voz. Se la notaba alterada, histérica, como si jamás se pudo haber esperado semejante traición.

- Nadie va a saber nada de esto - dijo, luego, cruzándose de brazos. - Porque reconozco que no sería justo si sometemos a otra persona que sepa lo que sucede, y ponerla en una situación incómoda.

- Claro, por eso elijamos incomodar a Oliver, que para eso todo el mundo es perfecto - comenté, irónico, y visiblemente molesto que la gente me utilizara para situaciones incómodas.

Belén estaba ofendida, molesta y quizá herida. Marcelo actúo por impulso porque no supo como manejarse cuando cayó en cuenta sobre lo que sentía y prefirió sacarse el peso sin medir las consecuencias.

Ahora había que vivir a raíz de eso.

42. Javier Idealista  

Publicado por Oliver Luk


Con Belén organizamos reunirnos para debatir el tema de la gigantografía que iría a parar a la pared de Tobías. Javier, en medio de todo eso, decidió dar señales de vida y yo no pude evitar querer averiguar qué fue lo que había sucedido el fin de semana.

- Me enojé con Lucas, Iván y Tobías - respondió. - El tema fue una estupidez, porque no se daban cuenta que yo me sentía mal y ninguno quería llevarme. Entonces me enojé. No me gusta depender de los demás y por primera vez lo hacía, y así me pagaron. Me pareció una total falta de reciprocidad de su parte, ya que yo en el lugar de ellos, no reacciono así.

Javier hablaba intentando medir sus palabras, como si tuviera miedo de que yo reaccionara en defensa de los chicos y eso nos presentara un nuevo conflicto entre nosotros. O, peor, que vaya a contárselos.

- Y no me reconocen - se quejó. - Eso es lo peor. Que todos vieron que estaba mal, pero a ninguno le importó. De Lucas me lo esperaba, porque él ya es así. Pero de Tobías a Iván... que ellos dos no me entiendan... Realmente me parecía una locura.

A la hora de responder, yo también tenía que medir las palabras que iba a decirle.

- ¿No será que estás esperando demasiado de parte de ellos? - pregunté. - Es decir, no son malas personas, pero convengamos que su nivel de percepción no es precisamente óptimo. Estamos hablando de personas que si ocurre una catástrofe al estilo 2012, ellos van a salir a ver la calle derrumbada y van a pensar "hay algo que está distinto."

Javier asintió ante mi comentario.

- Sería bueno dejar de autocompadecerte - comenté. - Si quieres más, exije más.

41. El Trauma  

Publicado por Oliver Luk


En esta vida no era suficiente con el hecho de que hayamos sometido a Tobías a una mentira que nosotros mismos le creamos. No era suficiente que Ana se convierta en Summer, en todo su potencial. No era suficiente que yo me sintiera como las canciones de amor sufrido de Amaia Montero. No, por supuesto, había que sacarse el sombrero y despertar a los nuevos conflictos.

Marcelo decidió hablar conmigo como si acabara de asesinar a alguien.

- ¿Qué tanto sabes sobre mi vida emocional? - me preguntó. - No me refiero a pareja, sino a yo como un ser humano con emociones.

- Es prácticamente nulo - respondí. - No es que seas un ser humano que salga del margen de lo neutro, salvo por tu desquicio este último mes.

- ¿Y a qué crees que se debe esto?

Realmente me pareció encantador que me pregunte mis observaciones. Cosas ridículas que no pensaba consultarlas, ahora parecían tener bastante importancia.

- Tu grado de locura provino de dos motivos - recordé. - El primero fue el inicio de la relación entre Tobías y Ana, y el segundo fue la llegada de Belén.

Marcelo me miró con la boca abierta como si acabara de decirle la verdad más escondida por sus ancestros.

- Nunca tuve presente el tema de Tobías, pero ahora que lo mencionas... - se autoanalizó. - Como sea, la cuestión es que Belén acaba de insultarme. Se enojó por todo lo que me está pasando y porque la estoy tratando mal a ella. Y... entonces me di cuenta... Yo a ella...

Y, de repente, la actitud de Marcelo se justificaba a la perfección. Si bien su método era bastante digno de la prehistoria, donde los hombres agarraban un palo para conquistar a sus mujeres, imaginé que lidiar con todas esas clases de emociones tampoco debería de haber sido un evento maravilloso para su persona.

- Ahora no sé qué hacer - me dijo, desesperado. - Estoy en una situación horrible.

- Pero... ¿tú quieres decírselo?

- Es que se lo debo - me respondió. - No puedo mentirle. ¿Cómo haces para vivir de una mentira?

Estuve a punto de decirle que si bien deja un trauma psicológico importante, no es tan complicado. Pero preferí que mi historia personal no interfiera en esto.

- Es que si lo dices, vas a arruinar lo que tienen - aconsejé. - No digo que no sea noble tu actitud, pero piensa en el transfondo de esto. Piensa en cómo ella se va a sentir traicionada por ti. De cómo vas a limitar la amistad donde ella no va a poder venir a depositarte la misma confianza de siempre. Piensa en que luego te vas a cargar de subjetividad ante ella, y ante la menor idiotez vas a creer que es un complot en tu contra.

No sabía si le estaba dando motivos para que no dijera nada, o si estaba recordando los motivos por los que yo no lo dije.

- No actúes por impulso cuando recién acaba de explotarte una bomba a ti - le recordé. - Tómatelo con calma. Si después de que lo medites bien, aún quieres decírselo, entonces me parecerá bien. Pero en este momento estás invidadido de un terror maravilloso y estás caminando a ciegas.

Marcelo prometió escucharme, en medio de su alterado ciclo de shock.

Al otro día, el muy infeliz, habló con Belén y le contó toda la verdad.

40. Decidido  

Publicado por Oliver Luk



Durante el día, hubo un momento en donde Rodrigo me habló sobre las fotos de la noche de Año Nuevo, yo hice un comentario chistoso sobre su faceta cuando quiso mostrar el tatuaje a todos y no pudo disimularlo, y parece ser que asesiné a su madre con mis palabras porque se ofendió y no quiso volver a hablarme.

Así como sucedió, lo superé.

Por la noche, le pedí a Belén que me acompañara a buscar la gigantografía al día siguiente y que ella le agregara el papel contac por encima de la forma que propuso. En eso me cuenta que volvió a pelearse con Marcelo y que me lo contaría al día siguiente. Yo, por mi parte, todavía no pude insultar a ese personaje, pero antes de que pudiera hacerlo, decide hablarme vía MSN.

MARCELO: Tenemos que hablar. Finalmente encontré la respuesta a lo que me estuvo pasando este último tiempo. Y estoy en medio de un colapso nervioso.

YO: Es uno de los momentos en donde la solución es peor que vivir en la negación, ¿cierto?

MARCELO: Así es.

YO: Ven para casa.

39. Saturado  

Publicado por Oliver Luk


Me sentía como el Ángel de la Muerte. Peor que eso, un Ángel totalmente contradictorio, que en un primer momento anda presagiando el amor y la felicidad, luchando contra sus demonios internos e intentando aceptar el nuevo mundo que le ha sido presentado. Y una vez que ha leído las nuevas reglas del juego y, muy a su pesar, las ha aceptado, está dispuesto a intentar hacer lo mejor para todos. Pero entonces, las reglas se volvieron a modificar.

Encontré a Tobías en el MSN y quise saber cómo se encontraba antes de decirle que teníamos que hablar de algo. Tuvo una semana bastante truculenta, al nivel que por fin pareciera que algo le afectaba, como para encima tener que aparecer yo con semejante noticia.

TOBIAS: Estoy un poco mejor que ayer. Pero siento como si un equipo de rugby me ha pasado por encima.

Bien, era señal de que no era un buen día para hablarlo. Generalmente un equipo de rugby pasando encima de uno, es una señal directa que no se tuvo la mejor de las suertes.

YO: Pero... ¿por qué?

TOBIAS: Por lo cansado. Quiero irme a dormir.

YO: ¿Cómo eres tú para reaccionar ante estas cosas? Es decir, prefieres que todas las malas noticias te vengan juntas y luego sobrevivir a raíz de eso. ¿O prefieres calmarte un poco antes de enfrentarte al próximo problema?

Rogué para mis adentros que no tenga un día iluminado donde se pueda dar cuenta que no tenía buenas informaciones en mi poder.

TOBIAS: Tengo la virtud de que las cosas no me afectan tanto. Salvo que pasaron demasiadas en poco tiempo y me saturé, pero con un poco de calma, las cosas seguirán como siempre.

YO: Es decir, ¿es mejor esperar antes de la próxima mala noticia?

TOBIAS: Sí.

Bien, así lo había decidido él. Por mi parte, sólo me dediqué a terminar la gigantografía que iba a regalarle. Quizá porque sabía la ira que despertaría este detalle en Lucas, quizá por la culpa sufrida a diario por no ser honesto en nuestra amistad, o quizá por el hecho de quería que tuviera un lindo recuerdo de una etapa feliz antes de lanzar la bomba de que la fantasía creada jamás fue explayada en la vida real.

Tengo ganas de sacarle los dientes a Ana.

38. Peticiones  

Publicado por Oliver Luk


Cuando por la siesta le aconsejé a Ana que ahora, para encontrarle una mediana solución al conflicto, lo mejor que podría hacer era agarrar, volver, ponerse de novia, casarse, tener hijos, mudarse a una casita en la pradera, contratar a Marcelo de burro y a Javier de jardinero. Tener un romance con el jardinero y luego que se fugue con el burro, pero de todos modos ser felices, no le pareció la mejor de mis ideas.

- ¿¡Qué quieres que te diga!? - me exalté. - De todos los adolescentes frustrados y deprimidos que abundan a mi alrededor, justo tenías que elegir a Tobías para esto.

- Es que me gusta - respondió. - La verdad es que comencé con él porque me gustaba. Me encantaría decir que podía llegar a sentir algo más, pero eso no es así. Yo fui clara con él. Me parecía que él había entendido, pero visiblemente no. Y si está pretendiendo otra cosa, entonces es mejor que lo dejemos acá.

Debo reconocer que en ese momento me sentía descompuesto. Yo había alentado en todo momento las emociones de él hacia ella.

- No puedo creer lo que estoy escuchando - continuaba en mi lamento. - ¿Qué vamos a hacer ahora? Él no va a venir a decirte que se está quedando colgado por ti.

- Tienes que alentarlo a que me lo cuente - me pidió.

- Ah, sí, claro - me quejé. - "Por favor, ve a hablar con Ana de los sentimientos que invaden tu alma, que ella tiene ganas de romperte el corazón."

Si en ese momento tenía a Ana presente, estoy convencido de que me hubiera golpeado.

- ¿No hay forma de que puedas insitarlo a que deje de imaginar mundos paralelos? - me preguntó.

- No creo que pueda sacar la charla como si nada - analicé. - A menos que le diga abiertamente que hablé contigo.

- ¿Y tú te animarías a hacer eso?

Oh, Dios.

37. Noticias de Ana  

Publicado por Oliver Luk


Al día siguiente, Ana decidió dar señales de vida y aparecer en la humanidad. Me escribió de otro número de teléfono, y la llamé en un tiempo libre que tuve en la oficina.

- Ocurrió una historia muy divertida con mi celular - me comentó en tono gracioso. - Resultó ser que llegué aquí y me di cuenta que me lo olvidé allá.

- Te suplico que le pases el nuevo número a Tobías - respondí. - Anda con sus serios debates acerca de lo de ustedes, así que por Dios asegúrale que está todo bien. Yo sé que eres menos demostrativa que un cáctus, y te aprecio así, pero el tema es que él no lo sabe y ya sospecha cualquier cosa.

- Es que de todos modos no tiene por qué hacerse la cabeza - respondió. - Escucha, no pensaba comentar este tema con nadie, pero como eres el que más lo conoce, tendremos que hablar sobre esto. Yo le pregunté a él sobre lo que sentía, y sobre cómo quería la relación y demás cosas... Pero... Yo no le puedo ofrecer nada más formal. Si él quiere otra clase de título, es mejor si lo dejamos acá.

En ese momento quise entrar al teléfono y romperle los dientes a Ana.

- Por Dios, esto es peor que 500 Days of Summer - acoté. - No digo que él esté enamorado, pero realmente está poniéndose en marcha contigo.

- Que es lo que no tenía que pasar - se quejó, al otro lado del teléfono. - ¿Quién, en su sano juicio, hace una cosa así en dos semanas de salir con la persona?

36. Otras Verdades  

Publicado por Oliver Luk


- ¿Sabes que creo? - dije, apoyándome sobre mi auto. - Cuando se aferra a mí, inconscientemente lo voy sometiendo a una serie de pruebas. No sé por qué lo hago, pero es como que quiero gastar todas las posibilidades de que en algún momento me haga daño.

Tobías pensó un segundo lo que terminé de decir. Para mi sorpresa, le resultó lógico.

- Yo no me voy a enojar... - respondió. - Porque te conozco.

Suspiré algo angustiado por todo.

- Sólo que no puedo creer esta etapa - reconocí. - A estas alturas y después de todo lo que pasamos, no puede ser que me sienta inseguro como tu amigo.

Esa charla fue breve, pero significante. Porque a partir de ahí, o a partir de muchas otras cosas que pasarían, significarían algo. Cambiarían.

El problema era llegar a ese grado de aceptación.

Y más que aceptarlo yo, el problema luego sería hacer que Tobías lo acepte.

35. Los Otros  

Publicado por Oliver Luk


En medio del segundo capítulo en nuestras Noches de Lost, la luz decidió no favorecernos más con su energía y todos quedamos a oscuras, así que dimos por terminada la velada y quedamos en volver a reunirnos el martes.

Cuando íbamos en camino a casa de Tobías, volvió a preguntar acerca de qué es lo que estaba pasando.

- Estos días estuve escuchando rumores extraños - comenté. - Hablaron de ti. Hablaron de ti y Eugenia. Hablaron de ti y las chicas. Y sinceramente soy partidario de los rumores. Me encantan, pero no cuando se meten con personas que quiero y a la vez esto puede generar consecuencias, porque no va a faltar el imbécil que haga llegar esta información a Ana.

Para mi sorpresa, Tobías enfureció.

- ¿Y por qué tú no le dices nada?

- Porque si me opongo a que sigan repartiendo esos rumores, los seguirán haciendo igual, nada más que no me los vendrán a contar - remarqué. - Y creo que es más conveniente que tengamos un manejo de esa información.

A Tobías le pareció razonable mi plan.

- Estoy saturado - reconoció. - Esta semana no dejaron de pasar cosas estúpidas y ridículas. Lo de Javier anoche fue el colmo de la estupidez.

Me contó a grandes rasgos cómo fue que Javier, ebrio total, volvió a encarar otra discusión grupal sin el menor sentido, totalmente colérico en reacción a su grupo de amigos.

- Yo me siento igual que tú - respondí, apoyándome sobre mi auto estacionado en la vereda de su casa. - Todos de repente perdieron la razón, y quiero mostrar que esto no me afecta, pero estoy muy metido dentro de todos los hechos. Es casi imposible permanecer inmune.

- Echémosle la culpa a las festividades - luego rescató. - Supongo que esta semana las cosas van a volver a acomodarse.

- Esperemos - sentencié.

Pero aún había algo más que acotar, y aproveché el apagón eléctrico para hablarlo, pese a que todavía no lo tenía bien formulado en la cabeza.

34. Marcelo Arrepentido  

Publicado por Oliver Luk


Después de tranquilizar mi insensato juicio sobre las situación de no ser avisado para algún plan, fui a la casa de Tobías, donde Marcelo descanzaba tranquilamente mientras que Belén hablaba sobre la vida con Tobías en un tono jovial.

Apenas vi a Marcelo, él me lanzó una sonrisa culpable.

- Perdón.

- Después hablaremos tú y yo - reproché.

Ofrecí, ya que no había nada mejor que hacer, que vayamos a hacer Noche de Lost. Aceptamos y todos nos subimos en nuestras respectivas motos. Tobías fue conmigo.

- Perdón por ese mensaje - me disculpé.

- No te preocupes - respondió. - Pasó que Marcelo me mandó un mensaje, y después de los sucesos de anoche, pensé que quería hablar conmigo. Pero llegó con Belén, y bueno.

Luego, recordé que había recopilado una serie de informaciones que lo tenían como principal protagonista.

- Tenemos que hablar sobre una serie de rumores que te incluyen - comenté.

Cuando llegamos todos a mi casa, Belén y yo tuvimos una leve charla sobre Marcelo.

- Hablé con él. Dijo que el mensaje que te mandó fue un chiste. Yo no podía parar de reírme. Está enloquecido ya. Nos tiene a todos preocupados y nunca quiere decir que le pasa.

Y aunque en ese momento no lo sabíamos, la realidad de lo que a Marcelo le estaba sucediendo, iba a traer más de un herido en cuestión.

33. Un Imbécil  

Publicado por Oliver Luk


Mandé un mensaje enojado, diciéndole que siempre soy el que tiene que andar buscándolo y que luego no es capaz de avisarme cuando hace otras cosas.

Reaccionar como Lucas, tener su misma clase de pensamiento que la gente no me quiere, me llevó a actuar como él. Fui directamente a hablar con su mejor amiga, Vanesa.

Mientras Tobías debería estar pensando que estoy muy molesto y que ya teníamos otro culebrón en puerta, yo estaba intentando tranquilizarme por odiar mi faceta de enojarme.

Era un suceso tan ridículo que me daba bronca el no poder evitar hacerlo gigantezco.

- No sabía para dónde salir corriendo - le confesé. - Las situaciones me están desbordando. Estoy reaccionando como Lucas, pensando que la gente no quiere estar conmigo, y odio pensar así. Porque es un pensamiento que siempre critiqué a Lucas que lo tuviera. Es algo, como unos fantasmas que sólo están en mi cabeza y que no suceden en el mundo real. Es sólo una etapa.

Vanesa me escuchaba mientras estaba pendiente de su hijo, quien esperaba ansiosamente que su padre se alistara para llevarlo de visita a la casa de su abuela.

- Lucas sufrió con todo esto - contestó. - En una época se quejaba porque si no fuera por él, tú nunca hubieras conocido a Tobías ni a Marcelo.

- Ignoró la parte en donde él vino, me absorvió, y luego decidió dejar de hablarme - relaté, recordando mi historia con Lucas.

- Siempre se quejaba porque antes odiaba a Eugenia por absorver a Tobías, y luego de ella, él comenzaba a estar contigo todo el tiempo - respondió.

Confirmar las sospechas que tenía sobre las posturas de Tobías, era algo que me llenaba de un extraño placer en un momento poco esperado.

- Estoy cansado - confirmé. - El 2009 dejó tantos heridos, que apenas puedo con los restos del huracán.

32. Otra Vez Despedida  

Publicado por Oliver Luk

Al día siguiente amanecí con la extraña sensación de que algo no funcionaba. Algo no estaba bien.

No sabía si era porque era consciente que Leo se tendría que marchar y nuevamente yo quedaba abandonado, si la estupidez masiva de Marcelo la noche anterior me había afectado a un nivel desconocido o si el darme cuenta que la aterradora idea de perder a Tobías me estaba jugando una mala pasada. De repente, me había dado cuenta que todo formaba parte de un vaso repleto y mi inestabilidad había regresado, postergando mis intentos de un nuevo año sin tantos dramas.

- Conocí a alguien - me contó Leo. - Quiero a mi novia y todo lo demás, pero ya no me siento bien en esa relación. El problema no es durante, si no el antes y el después. Yo la amo, pero nuestra distancia geográfica hace que tengas baches. Que quiera buscar refugio en personas que sí están presentes en ese momento.

- No debería ser así - dije, sin saber si estaba hablando por su caso, o por el mío. - No deberías estar en algo que se convirtió en poco positivo. ¿De qué sirve una relación que no te deja buenas sensaciones? Si sientes que el bote se está hundiendo, tienes la opción de seguir remando o saltar.

- Tal vez estoy esperando estar cerca de una costa - comentó.

- De todos modos, si saltas del bote, al menos tienes una chance de sobrevivir - comenté. - Es mucho mejor eso, a que hundirte y morir sólo porque te cansaste de remar.

Leo se despidió hasta un futuro próximo incierto, y en lugar de sufrirlo, mandé un mensaje a Tobías sobre una posible actividad para cuando se despierte. Pero entonces me respondió que ya se encontraba despierto... y eso fue para problemas.

31. Gitano y su Pulsera  

Publicado por Oliver Luk


En medio de todo el caos por el malhumor y despedida, más la paranoia colectiva de que Marcelo se suicidara esa noche, haciendo que Tobías esté gastando comunicaciones vanas con su persona, el Gitano decidió que era tiempo de hablar sobre la visita inesperada que todos tuvimos en Año Nuevo: Rodrigo.

- Me sorprendió encontrármelo ahí - confesó. - Más me sorprendió el tema de la pulsera que le regalaste.

En mi etapa de romanticismo con Rodrigo, le había regalado una pulsera muy valiosa donde inscribí su nombre de un lado y una frase representativa por otro. La vez que salimos a cenar los dos solos, todavía la tenía colgado.

- ¿Qué tiene de raro eso? - pregunté.

- Que no la usa - reveló Gitano, tirando una bomba sobre mi cabeza. - Nunca la usa.

- Por la vez que salimos la tenía.

- Por eso me da bronca - reconoció. - Porque la usa para demostrarte que todavía te tiene presente y no es así.

Gitano es o era el mejor amigo de Rodrigo en una época, y fue una persona a la que por obligación recurrí en el momento en que Rodrigo y yo terminamos nuestra relación casi oficialmente. Pese a que eran amigos, la amistad de ambos era algo trunca y de dudoso fundamentos.

- Yo quedé dolido después de eso, pese a que no lo quiero reconocer - comenté. - Me afectó más de lo esperaba. Me hizo entrar en una faceta misántropa donde no soportaba ni a mis mejores amigos. Quería estar alejado de todos. Me sentía desesperadamente mal. Hasta que, bueno, lo superé. Pude sobrevivir a eso.

- Por eso es que desde ahí nuestra amistad quedó aplastada - reconoció.

Lo miré algo sorprendido por su declaración.

- Pero eso no tiene por qué ser así - comenté. - No quería que bajo ningún concepto generes un juicio de opinión hacia él por mi historia.

- No es por eso - contestó. - No en parte. Lo que pasó fue que tú sabías que nuestro vínculo estaba en tela de debate. Y el meterse con personas que me importan, era algo que no iba a tolerarle más.

Me quedé en shock ante ese comentario. Jamás pensé que después de toda la importancia que le di a Gitano en mi vida, y que jamás fue con intencionalidades recíprocas, daba un pequeño fruto.

De esos que hacen creer que hay gente que sí vale la pena, después de todo.

30. Marcelo Enojado  

Publicado por Oliver Luk


Cuando conseguí calmarme, con Lucas bajamos del auto y saludamos a una multitud que nos esperaba en ronda sobre una mesa. Me senté al lado de Gitano y de Tobías, mientras que Marcelo ponía su buena cara de pocos amigos a la distancia, mirando hacia todo el mundo como si estuviera por explotar una bomba.

Aquella sería la despedida de Leo, nada más que no estaba de cuerpo presente ante nosotros porque jamás se enteró que le haríamos una despedida. Lo cual quisimos matar todos a Marcelo, porque realmente hace cursos para ser tan imbécil.

- ¿Estás mal porque Leo no quiso venir a despedirse de nosotros? - pregunté.

- No, porque al menos a mí me llamó - respondió. - Cuando su número ni siquiera tiene caracterísitcas locales, decidió gastar dinero y realizar su llamada en mí.

Me quedé unos segundos mirándolo, esperando entender semejante postura infantil.

- No es una competencia en la que me interese participar - setencié.

Se produjo un silencio incómodo en donde Marcelo, creo yo, se sorprendió por mi faceta de no seguir el conflicto. El Gitano quedó en medio de todo eso y, de repente, decidió hablar.

- ¿Alguien vio el último capítulo de Los Moppet?

Hizo reír tanto que cortó la tensión del momento, pero de todos modos no quitaba que Marcelo ya estaba actuando de una manera extraña, desde hace mucho tiempo. Seguía en su etapa de negación, sin saber qué era lo que le pasaba, y más me enfermaba porque los demás no se daban cuenta que había algo malo en él. Todos lo pasaban inadvertidos, como una etapa que viviría solo y se le pasaría.

Después de haber llorado lágrimas por el reencuentro con Leo, finalmente Belén fue la que notó que algo le sucedía. Más que nada por la impresión de descubrir que tenía emociones humanas.

Esa noche se fue del lugar temprano y sin pasar advertido por casi nadie. Entonces mandó un mensaje que despertó el caos ambientalista.

"Para mi pesar y el consuelo de todos, llegué con vida".

Finalmente los ojos de Tobías y Belén vieron que no era una etapa más.

29. Situaciones Campestres  

Publicado por Oliver Luk


Nos encontrábamos en el cumpleaños de un año del hijo de Vanesa. Erica, quien hace menos de dos semanas festejó también el cumpleaños de su hijo, y Eugenia, la ex novia de Tobías, se encontraban dando vuelta por ahí. Fue un momento desesperante el querer sacarle fotos a Vanesa y a Erica para la gigantografía sin que Eugenia sospeche que ella no aparecería, por obvias razones. De todos modos, una vez que Lucas y yo tuvimos un momento a solas, mientras íbamos a reunirnos con los restos del grupo, quise contarle mi molesta observación acerca de esa tarde de sábado.

- Estaba hablando con él... - comenté. - Contándole todo. Superando el drama del culebrón que vivimos la semana pasada a causa de su llamada... - una profunda tristeza invadió mi tono de voz, y se hizo notar. - Y de repento, el mundo fue un lugar perfecto.

Pese a que la frase podría considerarse entusiasta y positivista, en realidad la decía con todo el pesar de la tierra.

- ¿Cuál es el problema? - preguntó Lucas.

- Que el mundo no puede ser mejor sólo porque Tobías y yo hablamos - comenté. - Pensé que había superado esta etapa. No puedo volver a caer de nuevo en esta agonía... por tercera vez.

- Podemos sacar muchas hipótesis acerca de tu sobrevaloración - reformuló Lucas. - Pero es entendible que intentes alejarte de Tobías, por el miedo que te da dejarle a su merced semejante poder.

- Lo sé, y es lo que me molesta - respondí. - En los tres días que no hablamos, sentí que la vida no tenía sentido, y sentir eso está mal. No porque Tobías no se lo merezca. Dios sabe que es una de las mejores personas que hay en el mundo, pero me refiero por mí. Yo no me siento cómo sintiéndome así ante alguien.

- Es lógico - respondió. - Pero también es cierto que ustedes tienen mucha química. Quizá lo que más te molesta de la charla con Tobías, es que consiguió que te sientas nuevamente en tu cuarto de paredes verdes. Esa cosa de pasar mucho tiempo juntos y no sufrir el desgaste de lo cotidiano. Es como Iván y yo.

Si no hubiera sido porque Lucas era el que me hablaba sobre el tema, me hubiera sentido increíblemente ofendido que alguien en el mundo pensara que teniamos el mismo nivel intelectual que Iván y Lucas. Una cosa son Holmes y Watson, y otra Ren y Stimpy.

- Por eso... - dije. - No sé por qué tanto drama. Por qué me dolió tanto lo que sucedió si sé que no fue tan grave.

- Yo considero que tu malestar se debía a tu miedo gigantezco de perder a Tobías - sentensió.

Y nuevamente, por segunda vez en la semana, una bomba cayó sobre mi cabeza. No pude verla venir, e inexplicablemente rompí a llorar.

Justo en el momento exacto en donde Lucas estacionaba su auto para reunirnos con los demás.

28. Peleas Internas y Externas  

Publicado por Oliver Luk


Es inevitable que en un grupo tan grande no existan conflictos, pero hay situaciones que ya rozan lo absurdo. Sucedió luego de la gran festividad de Año Nuevo, donde tuvimos el primer gran conflicto el primer día del año. Javier y Tobías se trensaron en una disputa donde ambos son tan culpables como inocentes. Fue un error que nadie pudo prevenir.

Resultó que luego de una noche donde lo único que hicimos fue bailar, saltar, abrazarnos y sacarnos tantas fotografías como la cárama de Gitano y Belén permitía, decidimos ir a un bar a terminar la noche.

El problema fue que todos creímos que alguien le avisó a Javier dónde íbamos, y la consecuencia fue que nadie lo hizo.

En conclusión, llegamos al bar y cuando Lucas y yo salimos a dar una vuelta porque no encontrábamos un kiosco abierto en cuadras la redonda, encontramos a Javier siendo detenido por el tránsito que no lo dejaban pasar a la zona céntrica.

Abandonó su moto y se subió al auto con nosotros, totalmente colérico.

- Yo pensé que me iban a estar esperando afuera - largó, furioso.

- Pero nosotros pensamos que alguien te había avisado - respondí. - Aparte, te encontraste con tu novia. Pensamos que tal vez te ibas a manejar con ella.

- No, si fui con ustedes, ¿por qué me iba a ir con ella? - preguntó, más enojado aún.

- ¿Por qué no mandaste un mensaje?

- ¡Porque Tobías tiene mi celular! - gritó, alterado.

Llegamos hacia el bar donde estábamos todos, pidió su celular y se marchó enojado, caminando, hacia donde se encontraba la moto.

Estaba a punto de salir detrás de él, pero sorprendentemente Tobías se adelantó y se fue corriendo. Un gesto encantador, demasiado considerado.

- Lucas, ¿tú y yo hace cuánto nos conocemos? - preguntó Iván.

- Hace años - respondió Lucas.

- ¿Alguna vez nos peleamos? - preguntó nuevamente Iván.

- Nunca.

- ¿Y por qué a la gente le es tan difícil eso? - volvió a preguntar Iván, mientras Tobías y Javier se perdían de vista.

- Es cierto - dije. - Lucas, ¿alguna vez tú y yo nos peleamos?

Lucas me quedó mirando algo consternado por la descaradez de mi pregunta, cuando Sebastián y su novia se pusieron a hacer un escándalo a los adolescentes que estaban al lado y, por poco, nos terminan matando.

Afortunamente Sebastián se tranquilizó y no hizo ningún escándalo, pero nuestra vida estuvo a punto de terminar el primer día del año.

27. La Verdad  

Publicado por Oliver Luk




No es lo que muchos habrán esperado que confiese. Por más alcoholizado que me encontrara en ese momento, había verdades que no valía la pena decirlas para arruinar un 1 de Enero.

- Tú sabes que este tema de Ana me afectó mucho, porque sabes lo importante que ella es para mí.

Primero momento donde Tobías dice algo encantador, del cual sólo tengo fragmentos inconexos, y actualmente tengo ganas de cortarme la garganta por no recordar bien su oración.

- Y sé que eres tú, y tú eres el chico perfecto y te conozco y sé todo eso... - no encontraba cordinación en ese momento, precisamente. - Por eso en el momento en que nos peleamos... Y tú ya sabes como soy... Como me tomo las cosas a la tremenda... Como sobrexagero... Pero me puse a pensar que si te alejaba y no podía confiar más en ti... ¿entonces en quién voy a confiar?

Me emocioné al decir eso, pero intenté ocultarlo. Todos nos lanzaban miradas y lo que menos podrían hacer es verme llorando.

Segundo momento donde Tobías dice algo encantador, del cual sólo tengo fragmentos inconexos, y actualmente sigo con ganas de cortarme la garganta por no poder recordar bien su oración.

- Tú eres mi primera opción - le dije. - Siempre fuiste eso. Eres lo único que tengo, y te pido perdón si alguna vez eso representa un peso para ti.

Tercer momento donde Tobías dice algo encantador. Mi garganta está sangrando.

- Yo puedo pelearme con todo el mundo si se quiere - comenté. - Puedo pelearme con toda esta manada de salvajes que nos rodean. Pero no contigo.

Un abrazo trajo consigo una calma fantasmal que duraría unos pocos días.

26. Año Nuevo  

Publicado por Oliver Luk

La tarde previa de Año Nuevo, luego de una conversación de Leo donde intentábamos recuperar la esencia que alguna vez tuvimos cuando aún vivía en la ciudad, me reunió con Tobías y Belén para organizar el evento y lo que comeríamos. Marcelo se encontraba desaparecido de la faz de la tierra y ni siquiera nos atendía las llamadas, ya que desconectó el celular.

Habíamos formulado la teoría de que era un reverendo idiota, la cual no nos hacía sentir mejor. Hasta que después comenzamos a sospechar que se encontraba internado en el hospital, lo cual esa teoría era aún peor.

El año lo recibimos entre los cuatro, totalmente antiemocionales y brindando como si fuera una cena formal. Tuve que rogarles a los tres que me dieran un abrazo, como agradeciendo el gesto que se hayan quedado conmigo.

La noche se volvió frustrante cuando apareció Rodrigo, mostrándonos a todos un tatuaje que se había hecho en la espalda, mientras que el Gitano y su novia fueron los siguientes. Entonces, de repente, todo el mundo estaba reunido allí y entre una cosa y la otra, me convencieron para ir a disfrutar de la disco donde toda la ciudad iba.

En ese lugar encontramos a Sebastián y a su novia, quienes me consiguieron emborrachar con Champagñe. Martha, Guillermina, Susana y Paola fueron por su lado y también se unieron a nosotros.

Así fue que, en un momento de la noche, sentí un impulso.

Miré a Tobías y tenía ganas de decirle unas cuantas cosas. Así que me acerqué como quien va a decirle una cosa sin sentido, y entre los gritos de la música y la multitud, decidí confesar la verdad.

25. Marcelo en Postura Idiota  

Publicado por Oliver Luk


Más tarde, ese día, y viéndolo on-line en el MSN, le pregunté a Marcelo cómo estaba después de su cambio radical de humor en la noche anterior.

Su respuesta fue lacónica y directa.

"Me desconecto para que no me hables."

Y se desconectó.

Por dentro tuve el antojo de arrancarle los ojos.

Hablé con Tobías, para saber si pensábamos hacer algo o íbamos a esperar a que se suicide.

TOBIAS: Anoche fue la primera vez que yo lo vi mal.

YO: ¡Te lo vengo diciendo hace semanas! Te quiero con todo el alma, pero de veras que deberías ver un poco más a la gente que te rodea.

Confiar en el nivel de percepción de Tobías era algo realmente en vano, y lo peor es que entre tantas desgracias no tenía la voluntad de seguir insistiendo esperando una respuesta.

Esa tarde, Javier apareció en mi casa para hablar un rato e inexplicablemente se terminó quedando más de seis horas. Aparecieron a saludar Belén y su amiga, quien se invitó a la cena de fin de año sin avisarle al resto.

- Acaba de pasar Leo a saludar a Marcelo - comentó la chica, entusiasmada. - Justo se encontraba también el Gitano y su novia... y pasó algo horrible. Marcelo comenzó a llorar.

Para esa altura, Lucas (a quien esquivé todo el día) e Iván aparecieron sin anticipación para saber si me encontraba con vida. Un gesto tierno, aunque algo acosador. De todos modos, escuchamos con atención la historia de Belén sobre Marcelo.

- Fue algo raro, es como la primera emoción humana que Marcelo demuestra tener en su vida - comentó Belén, sin salir de su asombro. - Entonces comprendí que se encontraba mal.

Tuve antojos de tirarle algo por la cabeza, porque realmente estas personas no pueden ser tan poco observadoras con respecto a las emociones ajenas.

Luego de todo este debate, Javier vio sus sueños destrozarse en cuanto le pasé la información que Jessica andaba repartiendo la teoría de un posible casamiento con Emilio para el próximo año, mientras que Lucas e Iván, jamás volvieron a marcharse y, en un momento de la velada, me dormí esperando despertar al día siguiente y volver a ver a Leo.

24. En Contra  

Publicado por Oliver Luk


Leo había regresado a la ciudad. Se marchó tras la enfermedad de su madre y estuvo unos meses con ella, hasta que finalmente falleció. Ahora se encontraba en un serio debate acerca de si continuar su vida allá o volver a sus pagos, donde realmente era su lugar. Quedamos en reunirnos al día siguiente para ponernos al día.

Por otro lado, después de arreglar las cosas con Tobías, nos pusimos en marcha para los preparativos de la cena de Año Nuevo. Belén y su amiga se habían sumado también a la idea, mientras que Marcelo no estaba en condiciones de hablar acerca de lo que le sucedía, después de sus demostraciones de cambio de carácter en nuestras Noches de Lost.

También traía consigo una serie de conflicto externo el hecho de volver a hablar con Tobías. Sobre todo con las personas que estuvieron presentes en el momento que se desarrolló el conflicto.

Martha, principalmente, fue una de las que menos gracia le causó, y lo demostró en nuestra conversación vía MSN.

MARTHA: Te apoyaré en cualquier decisión que tomes, por más que no me parezca correcta.

YO: ¿Qué es lo que pretendías que hiciera? Es obvio que no voy a eliminarlo de mi vida.

MARTHA: No me refiero a que elimines a alguien, pero todo entre ustedes volverá a ser como siempre hasta que un hecho así vuelva a pasar. Aparte, ten en cuenta la actitud de tu amigo. Esa noche vio que estuvo mal, vio que te enojaste, se dio cuenta que te fuiste y le importó más que la traigas a Ana que como te sentiste tú. ¿Eso es realmente de buen amigo?

YO: No defiendo esa actitud. Pero también vamos a destacar que Tobías no hace cosas de malo, simplemente es medio bestia. No se dio cuenta a la hora de realizar esa llamada.

MARTHA: ¿Cómo es posible que sea la única persona en esa fiesta que no se haya dado cuenta, cuando personas que ni siquiera te conocen te dijeron que esa actitud estuvo mal?

YO: Está bien, ya te dije que no puedo defender lo indefendible. No pido a la gente que esté de acuerdo, pero simplemente dejemos que el tiempo decida el transcurso de las cosas. Esta situación entre Ana y él, sumado a la locura de Marcelo, realmente me está desquiciando. Es como si de repente no conozco a nadie de los que estuvieron a mi lado durante este tiempo.

MARTHA: Como te dije, tú has lo que quieras. Sólo serás tú el que en algún momento se canse de dar oportunidades.

23. Emilio Triste  

Publicado por Oliver Luk


Cortando un poco la tensión de esa charla minúscula y trágica, Tobías decidió compartir otra clase de información. Había estado charlando con Javier, que a la vez había tenido una charla con Emilio, quien a la vez había revelado, finalmente, que se sentía infeliz.

No es que vivir con Jessica sea un sinónimo que toda la sociedad catalogaría de infelicidad y todos esperaban que Emilio se diera cuenta de eso, pero una parte del dolor del hermano menor de Tobías venía por el hecho de que nadie, absolutamente nadie, quería a Jessica. Eso, a su vez, traía como consecuencia una suerte de limitación de su permanencia dentro del grupo, porque fuera de Emilio, Jessica no tenía a nadie más.

- Yo quiero hablar con él, pero no me va a contar nada a mí - se quejó Tobías.

- No sé cómo será tu contacto con Emilio para hablar acerca de las emociones de cada uno - acoté.

- Después de un par de cervezas podemos hacerlo - comentó.

Tobías, en un determinado momento, se puso a pensar en un complot a raíz de su hermano. Resulta ser que pese a la relación nefasta que tienen entre ambos, Tobías sí siente una cierta preocupación por él, lo cual fue algo considerablemente asombroso y bien disimulado a raiz de todos estos tiempos.

La charla terminó ahí, y mientras lo llevaba a su casa, no muy convencido con respecto a qué postura tendría que tomar, me llegó el inesperado mensaje de Leo, anunciando que se encontraba en la ciudad de nuevo.

Finalmente una buena noticia.

22. Arreglo (Parte 2)  

Publicado por Oliver Luk

Después de la Noche de Lost, finalmente Tobías y yo intentábamos solucionar un conflicto interno en nosotros, por segunda vez en nuestra amistad y en menos de dos semanas. La estadística era aterradora, por lo que por dentro deseé que sea la última vez que ambos teníamos que enfrentarnos a ese tipo de situación.

- Ya te pedí disculpas por lo del llamado - dijo, antes de que yo inicie. - Nunca debí hacerlo.

- Nunca debiste meterme en el medio de ese asunto - reclamé.

Y entonces comencé a explicarle todas mis emociones sin ningún tipo de coordinación y en la forma que me acordaba que sucedieron. Hablé sobre lo molesto que me encontraba por ir a buscarlo en medio de un huracán para que no esté listo, como para que sumado a eso me llegue la llamada de que vaya a buscarla a su chica. Hablé de cuánto me influyó el factor externo, cuando los buitres comenzaron a hacerme ver que estaba siendo usado, poco valorado y para nada apreciado de su parte. Que era como una Guillermina idolatrando a un Pablo que ni siquiera le importaba si respiraba o no. Hablé acerca de mis fantasmas pasados en ese asunto de meterme en medio de las relaciones de pareja y hasta me animé a confesar que el día anterior había llorado.

- Yo sé que esto no fue de maldad - concluí. - Pero un poco de consideración, caramba. No quiero que tengamos esta charla mil veces por un tema que sabemos que es delicado entre nosotros.

- Es que yo no sé qué cosas hago con Ana y qué cosas no, que te puedan llegar a molestar - recriminó. - No sé si un día estamos y me voy con ella, si te vas a sentir herido o algo de eso.

- Es algo que en ese caso tendré que aceptarlo - respondí. - Porque si yo me encontrara en tu lugar, si yo me tuviera que ir de un sitio público porque quiero estar a solas con alguien, todos tienen que aceptarlo también. Son cosas diferentes.

La situación quedó ahí, viendo que no había mucho para hablar, y, como era de esperarse, sin ninguna solución clara a la vista. Ahora sólo quedaba depender del tiempo, que se decida cómo iba el rumbo de los sucesos. Yo, por lo pronto, me conformaba con un poco de normalidad.

21. Arreglo (Parte 1)  

Publicado por Oliver Luk

La situación se me hacía insostenible. De repente, todo mi mundo, mi fuerte, mi espacio, mi lugar de confort se veía derrumbado. Me sentía cada vez peor y por dentro me ahogaba. Era como si todos los que me rodeaban comenzaban a ser unos increíbles desconocidos.

Decidí hablar con Tobías, pese a que generalmente tiendo a actuar huyendo en la dirección contraria.

Le había vía MSN.

YO: Tenemos dos opciones. Hablamos sobre lo que pasó por más que eso no nos lleve a ninguna solución. O dejas que lo supere por mi cuenta, a sabiendas de lo que eso significa.

Entre lo que Tobías tardó en responderme, yo me habré fumado dos cigarrillos de los nervios.

TOBIAS: Yo preferiría hablarlo, pero eso es algo que quisiera yo.

YO: Gracias a Dios dijiste eso.

Quedamos en reunirnos esa noche, después de que termine nuestra reunión de las Noches de Lost.

Emilio, por su parte, y Marcelo por otro, habían confirmado su presencia. Cada uno de los cuales, tampoco estaba absuelto de drama.

Marcelo, con la aparición de su amiga, que tan incómodo momento me hizo pasar, estaba de un humor pésimo. No quería ver la película El Secreto de sus Ojos, regalo de una amiga de Rodrigo, pero cuando fueron con ella a mi casa esa siesta, ella confesó que siempre quiso ver el film.

- No puedo creer que me hagas esto - respondió.

- Dime si no es horrible cuando dos amigos te ponen en una situación que no debería involucrarte - respondí, sorprendido de cómo la vida me estaba dando el pie para que yo le hiciera sentir a Marcelo en mi lugar.

- Al menos no me lo tomo tan personal como para irme de este sitio - retrucó.

De todos modos, vio la película, e hizo que dos personas muy amigas de él fueran felices.

Los sacrificios que todos debemos hacer de vez en cuando.

20. Llanto  

Publicado por Oliver Luk


Llorar ante Marcelo es lo último que le pueda pasar a una persona antes de suicidarse. Es como demostrar que la dignidad es una palabra ajena a tu vocabulario y es practicamente demostrarte débil y lleno de incertidumbre.

Quería hablar con claridad y recomponerme, pero mientras más me esforzaba, más me tiraba el llanto. Marcelo me miraba como si de mi boca saldría fuego o sin saber si llamar a la policía, lo cual en otra circunstancias hubiera sido gracioso, nada más que en ese momento no ayudaba a tranquilizarme.

- Me siento como Guillermina cuando Pablo la discriminó en su cumpleaños - me animé a confezar. - Cuando todos sabíamos que ella lo adoraba y a la vez sabíamos que a él le daba lo mismo si ella respiraba o no. Me siento como un imbécil ante todo el mundo.

- No pienso igual - me dijo. - Pero no voy a discutírtelo.

- Sabes que no me harás cambiar de idea - respondí.

Luego fingimos una charla normal intentando acallar el momento, pero yo me encontraba lejos de sentirme mejor.

Simulé planes, simulé que todo estaba bien, pero por dentro me encontraba lleno de ira y desolación.

19. La Frustrante Charla  

Publicado por Oliver Luk


Dos días después las cosas no habían mejorado en lo más mínimo, y lo peor es que ya no podía mantenerme al margen de toda la situación.

Lo complejo es que mi celular había comenzado a fallar, por lo que tenía que ver a Marcelo para pedirle que lo arreglara, y sabía que someterme a un encuentro con él era equivalente a una charla molesta sobre lo sucedido el sábado.

Pero decir que la charla fue molesta, es decir poco. Porque la conversación rondó lo caótico.

- ¿Qué es lo que ha sucedido?

- ¿De verdad me estás preguntando? - pregunté, retóricamente.

Marcelo lanzó una sonrisa cínica, como si creía que me podía engañar.

Le expliqué con la misma cordialidad que se lo expliqué a Tobías cuáles eran mis sentimientos. Al prinicipio quedó sin saber qué responder, como si mis argumentos fueran tan válidos que no hubiera derecho a réplica.

Pero entonces decidió hablar.

- Desde un primer momento sabías que algo así iba a pasar y por eso quisiste alejarte - recapituló. - Creo que estabas esperando el mínimo suceso para explotar.

- Supongamos que fue así... ¿y? - pregunté. - ¿En realidad en qué cambia?

- En que quieres complicar las cosas - me ricriminó. - ¿Por qué no aceptas la felicidad de ellos dos y eres feliz también?

Y entonces exploté de una forma muy mala.

Su comentario me cayó de una forma tan mal, que no supe cómo reaccionar. Estaba siendo juzgado cuando fui víctima. Estaba siendo incomprendido. Tenía impotencia, bronca, odio, ganas de desaparecer de la faz de la tierra. Así que no aguanté más la situación, y rompí a llorar.

18. Un Poco Mejor  

Publicado por Oliver Luk

Las cosas no estaban yendo para nada bien. Pasé toda la noche de domingo en medio de una histeria masiva, pudiendo apenas dormir.

Definitivamente empeoró cuando Erica, la persona por la que yo había organizado una cena de Año Nuevo, me comentó alegre y jolgoriosa que su madre se quedaba en la ciudad, por lo que recibiría el año con ella.

Hubiera sido encantador que ella me contara este plan antes de mi pelea con Tobías.

Así que decidí cortar con la angustia de una buena pulseada y le escribí a Tobías mis verdaderas emociones, vía MSN.

"La verdad es que el sábado me sentí utilizado, decepcionado, bizarramente manipulado y sometido a una situación que te dije mil veces que no quería estar. Así que te desprecio con toda el alma. Fuera de eso, te deseo un bonito día y después hablamos para ver cuándo vemos Lost."

Diciendo eso me desconecté, un poco más feliz por haberme desahogado. Pero Tobías respondió y no solucionó el problema precisamente.

"Te pido mil disculpas. No fue mi intención que te sintieras así. Fue un error mío haberte llamado. Pero no te preocupes, que no creo que vuelva a repetirse."

Estaba claro que esas no fueron las palabras precisas y necesarias para solucionar algo que sabíamos que no tenía solución todavía.

"¿Hay algún mensaje oculto en 'no creo que vuelva a repetirse'? ¿O sólo fue una forma de cerrar el mensaje?"

Nunca obtuve respuestas. Y nunca sabré si respondió, porque unos minutos más tarde, llegó Marcelo a buscar mi celular.

Y quizá hubiera sido conveniente que Tobías lo solucionara antes.

17. Salida  

Publicado por Oliver Luk

Cuando la fui a buscar a Ana, tenía mi decisión tomada. Llegaba, la dejaba a ella y me iba. Martha y Guillermina tampoco quisieron quedarse, así que iban a acompañarme, y al único que le avisamos fue a Gitano, porque el resto era probable que pasara inadvertida nuestra ausencia.

Ana, sabiendo que algo pasaba, prefirió no meterse y se quedó con Tobías. Actitud que agradezco, porque hubiera hecho algo para querer arreglar las cosas y eso hubiera sido sólo empeorar el panorama.

Mis dos acompañantes estaban de acuerdo en lo que había hecho, que ellas se sentían igual de utilizadas en esas situaciones y que yo había sido un estúpido porque no me había alejado antes cuando tendría que haberlo hecho.

Pero mi caso era peor.

Me sentía como Guillermina cuando Pablo la discriminó en su cumpleaños.

Situación: En la fiesta por el cumpleaños de Pablo, él le pidió a las mujeres que se vayan adentro para que los hombres quedaran afuera y así hubiera más lugar. Entraron, él fue, les cortó la música, les apagó la luz y salió cerrándoles la puerta. Sabemos que no lo hizo de malo, sino de imbécil, pero Guillermina fue la más afectada por esta actitud.

En Plano Social: Todos sabíamos que Guillermina idolatraba a Pablo con todo su corazón, y era de público conocimiento que a Pablo le era indiferente si Guillermina respiraba o no. No porque no la quisiera ni mucho menos, simplemente era un personaje más en su vida, el cual tranquilamente pasaba su vida sin modificarla.

Me sentía así. Como si de repente todo el mundo hubiera estado burlándose a mis espaldas por estar siempre detrás de Tobías, como obedeciendo a cada indicación y luego siendo desechado cuando ya no se me necesitaba.

Como si en todo este tiempo me hubiera conocido tan poco como para jamás darse cuenta cuánto me perjudicaba su actitud.

Sentía que tampoco sabía quién era él. Quién era la persona a la que yo llamaba amigo, si es que alguna vez lo fue.

Todo era caos, en efecto. Todo era misterio y paranoia.

De repente, nada tuvo sentido.